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jueves, 10 de marzo de 2011

sobran las palabras


-Oye, oye.
+Sí,¿Qué?
-¡Uf! A ver, es que quiero decirte eso directo, pero no me atrevo.
+Vamos, suelta.
-No sé.¿De verdad quieres que te lo diga así?
+Sí. Estoy segura.
-Te quiero.
+¿Y?
-¿Cómo que “y”?
+Sí.¿Y?
-No comprendo tu pregunta
+Es muy sencilla.Usa la razón.
-Em...en serio. No sé.
+A ver, quiero decir que...¿qué quieres conseguir diciéndome eso?
-No sé.¿Tú qué crees?
+Está bien, voy a ir al grano.
-Vale. Gracias. Porque esto ya me está poniendo nervioso.
+¿De qué sirven las palabras sin hechos?
-De nada.
+De nada. Son meros instrumentos que se utilizan para conseguir lo que igualmente se haría con un hecho.
-¿Cómo?
+Quizás con las palabras, este hecho se realiza con más seguridad, lentitud y cuidado.
-¿Qué tiene que ver eso con...?
+Los hechos sin palabras son como la vida sin televisión, se conseguirá vivir igualmente.
-Pero...
+Pero las palabras sin hechos son como la madera cortada y preparada, pero sin uso, absurdas, incompletas y sin un fin determinado
-¿Y?
+¿Cómo que “y”?
-Sí. ¿Y?
+Sigo sin saber
-Quiero decir que ¿qué piensas conseguir con eso?
+¿Con qué?
-Con esas palabras.
+Nada especial. Simplemente darte una respuesta reflexiva, y un tanto difícil, a tus palabras sin hechos, a tu madera sin uso.
-¿Eso quiere decir que...?
+Eso no quiere decir nada. Acércate.
-¿Qué?
+¿Qué piensas tú sobre lo que te he dicho?
-Pues yo creo que significa que...
+¡No! Contéstame con hechos, no con palabras, por favor.

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