¿Por qué? Porque mejor no nos damos cuenta que esos momentos gratos de risas fueron al lado del ser que amamos, que luego de esa pelea por cualquier cosa llegó la reconciliación con la persona que amamos, que aquellas lágrimas porque pelearon fueron recompensadas con besos apasionados cuando tocó pedir disculpas, ó tal vez porque no pensamos en el día que perdonamos aquello que creímos no perdonar jamás y no porque perdimos el orgullo, si no que no nos dejamos dominar por la ira, ó esa vez que aprendimos a pedir disculpas y no porque nos hicimos vulnerables si no que dejaste atrás la soberbia.
Pero muchas veces preferimos decidir aceptar perdías cuando hemos ganado la oportunidad de vivir una relación que nos lleno en muchos momentos y nos ha enseñado cosas nuevas.
Justificamos con ese decir y que no es que esa persona nunca me amó, pero aprendimos a entregar todo por nada.
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