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jueves, 9 de junio de 2011

EL OLOR

Solo me gusta escribir cosas bonitas. Por eso hace mucho que nadie sabe lo que pasa por mi cabeza. Al menos no lo han leído de mis manos. Es triste. No tener nada de lo que hablar. Nada bonito. Solo historias tontas. De esas que empiezan mal, y acaban peor. De las de perdón al día siguiente. De esas. Me gustaría escribir que empiezo de cero. Que el amor sigue en mi vida. Tan bonito como siempre. Tan tan fuerte como saben todos los que leen este blog. Me gustaría contar que no hay una pizca de tristeza en lo que escribo. Me encantaría poder gritar a los cuatro vientos que no hay baches ni caídas. Me gustaría sentirme bien. Vivir. Me encantaría. Por desgracia el tiempo quema. Y mata. Muy lentamente, pero lo hace. ¡Ay tiempo! Si pudiera darte la vuelta... Cuantas cosas cambiarían. De lo triste siempre queda lo bonito. Las ganas de sacar mas fuerza. El amor que nos queda. ¡Nadie se imagina cuanto! De eso siempre nos ha sobrado. Y es eso lo que nos hace fuertes. El amor. Los días enteros metidos en la cama. Las sabanas que se caen al suelo. El olor de tu espalda. Tus manos. Las mías. Nuestra risa. La que sale de tus labios. De esa de verdad. La que me hace feliz. Todo eso que nos hace diferentes. Esa es la fuerza que me dice quédate y no te vayas nunca. El amor que no se me gasta por más que se rompa, se caiga y se destroce. No se me gasta. Sigue ahí. Al pie del cañón. Esperando un solo rayo de sol para levantarse y gritar fuerte las ganas que tiene de verte, corazón. Las ganas de empezar un día y agarrarte fuerte para no soltarte. Para que no se caiga otra vez y se rompa lo que ayer estaba bien. De ese amor te hablo. Del nuestro. El que se puede oler en cada una de mis letras. Mejor o peor escritas.

miércoles, 8 de junio de 2011

FALL IN LOVE

Las personas siempre, ó casi siempre, que hemos sufrido una decepción en el amor hablamos de este sentimiento como lo peor, incluso lo catalogamos como pérdida, pecamos diciendo: “EL QUE SE ENAMORA PIERDE”.
¿Por qué? Porque mejor no nos damos cuenta que esos momentos gratos de risas fueron al lado del ser que amamos, que luego de esa pelea por cualquier cosa llegó la reconciliación con la persona que amamos, que aquellas lágrimas porque pelearon fueron recompensadas con besos apasionados cuando tocó pedir disculpas, ó tal vez porque no pensamos en el día que perdonamos aquello que creímos no perdonar jamás y no porque perdimos el orgullo, si no que no nos dejamos dominar por la ira, ó esa vez que aprendimos a pedir disculpas y no porque nos hicimos vulnerables si no que dejaste atrás la soberbia.
Pero muchas veces preferimos decidir aceptar perdías cuando hemos ganado la oportunidad de vivir una relación que nos lleno en muchos momentos y nos ha enseñado cosas nuevas.
Justificamos con ese decir y que no es que esa persona nunca me amó, pero aprendimos a entregar todo por nada.




En fin, con el amor, se gana si se quiere y se pierde lo necesario.